Las mentiras tienen patas cortas


Hace unas semanas, una conocida escribió algo medio enigmático en Facebook, y mientras a eso le seguían 30 comentarios de "¿que paso?", yo me hice una idea de a que se refería y, como no tenemos mucha confianza, supuse que lo mejor era esperar a que ella lo quiera contar abiertamente en vez de estar metiéndome donde, tal vez, no me correspondía.

Ayer nos encontramos y, café por medio, me contó lo que estaba pasando. "-Ya lo se", le dije, "-me di cuenta por lo que escribiste". "-¿Tan evidente soy?", me pregunto entre risas. "-No, solo me acorde de algo que dijiste hace un tiempo y lo relacione".

Esa charla me hizo pensar en que esta "cualidad" de leer entre lineas y el "don" de la buena memoria, para llamarlo de alguna manera, es algo muy frecuente en mi. Desde chiquita se me daban fácil las adivinanzas y era bastante difícil de engañar; solía darme cuenta cuando alguien mentía u ocultaba algo, y en casa solían decirme en chiste que seria buena detective.
Nada mas que en esa época no me aguantaba y lo gritaba a los cuatro vientos, me ponía a discutir, y en ocasiones no tenia forma de demostrar mi verdad.

Claramente, con el tiempo eso fue cambiando, y aprendí que si alguien no me quiere confiar algo es porque no se siente cómodo con la idea de que yo lo sepa o simplemente no confía tanto en mi. Y que no tiene nada de malo que así sea. Después de todo, yo tampoco confío 100% en todas las personas que conozco.

Y si de mentiras se trata, el viejo dicho que dice que "la mentira tiene patas cortas" es mucho mas cierto de lo que a veces nos podemos imaginar, y tarde o temprano, toda mentira queda al descubierto; a veces por la torpeza del mentiroso que se confunde con sus propias historias y se termina pisando solo, o por el simple hecho de que con el tiempo las situaciones mismas de la vida dejan al descubierto el engaño.
Descubrí que en vez de discutir o hacerme mala sangre, es mas divertido escuchar hasta el final y esperar despreocupadamente que las cosas se den por si solas.
Y mientras espero, me río viendo como el mentiroso se esmera y se desgasta en mantener su mentira en pie.

Todos mentimos alguna vez, y saber descubrir las mentiras ajenas, aparte de tener la ventaja de estar un paso adelante y no salir perjudicados, también ayuda a entender que tarde o temprano, querramos, lo busquemos o no, todo sale a la luz y todos nos enteramos de todo. Y antes de mentir, estaría bueno asegurarnos de tener bastante pegamento universal, así tenemos con que agarrarnos la cara y no se nos cae de vergüenza cuando llegue el momento de la verdad.

Una humilde reflexión que quería compartir.

1 comentarios:

Anónimo dijo... at miércoles, abril 04, 2012 12:50:00 p. m.

Mejor explicado imposible Anni. Me gustó mucho lo que escribiste. Te mando beso! Ariela

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