Las ventajas de ser mala


La mayoría de las mujeres creen en el destino. Se quedan esperando viendo qué cosas les sucederán. Esperan tener suerte. Pero lo que sucede cuando esperas que te lleguen golpes de suerte es que los que llegan son golpes de mala suerte. Esperar que "algo" te suceda por arte de magia o suerte no es actitud de ganadora, sino de una pobre chica atrapada en un ensueño.

Ser buena no te lleva a ninguna parte, ni siquiera a ser santa. Ser buena nunca da poder ni un amor de la vida, y nadie quiere un amigo o una novia sin poder. La gente quiere acercarse a ganadores, no a buenos.

Y un bueno no es ganador, porque teme competir y ganar. La mayor parte de los mensajes culturales y religiosos de todas las épocas ridiculizan a las mujeres dejando bien en claro que son seres inferiores, casi un obstáculo en la civilización. Hasta hoy en día, el peor insulto que recibe un varoncito es "pareces una niña". Estamos tan acostumbrados a escucharlo, que a nadie le asombra. Pero a ninguna chica se le escapa el sutil detalle de escuchar que "ser mujer" es un insulto para los varones.

Paralelamente, desde chiquitas se espera de nosotras que acatemos lo de "sé una dama" y "compórtate como una señorita". Es decir, que una mujer no puede tener conductas de varones. Por eso debe olvidar la autonomía, la competitividad, la capacidad de adquirir cosas y la fuerza masculinas. En cambio, debe ser pasiva, callada, recatada y sin iniciativa. ¿Por qué? Porque el estado ideal de una mujeres es vivir muerta de vergüenza de ser mujer, por saberse defectuosa, y sin valor como humano.

La vergüenza es un sentimiento que nace de la sensación de carencia, de limitación, de no llegar a la altura de los requerimientos. Si la mujer es un ser avergonzado de serlo, va a hacer lo imposible para sentirse aceptada a pese a lo defectuosa que es, y por supuesto, va a ser un de esas buenas abnegadas incapaces de decir que no, con tal de ganarse aprecio de alguien en la sociedad.

Desde niñas a las mujeres nos vienen entrenando para la pusilanimidad y para que le temamos a la independencia, a través de los nada inocentes cuentos para niños replicados en películas de Walt Disney. En todos ellos, las heroínas son siempre terribles tontas que se meten en la cama con un lobo feroz, confundiéndolo con su inocente abuelita, como hace Caperucita Roja. O son castigadas con un sueño eterno por desobedecer, como la Bella Durmiente. O se someten al maltrato de sus hermanastras hasta que un príncipe fetichista de los pies pequeños la rescata, como le sucede a Cenicienta.

O se escapa de la madrastra buscando protección siendo la criada no de un sólo enano que la explota? ¡sino de siete!, como Blancanieves, que además es tan tonta que le abre la puerta a cualquiera, come la manzana que le da una bruja, se duerme y es "despertada" por el primero que pasa y le da un beso. ¿Que aprendimos de todo eso? Que la trasgresión femenina se castiga duramente. Que si eres buena, te sometes y te duermes, puedes tener la suerte de ser rescatada por el primero que pase.

Que si llevas una vida de sacrificios? eso te hace una chica buena, te convierte en "princesa" y te hace famosa entre todos los niños del planeta. Es decir que la que no hace eso, la que es disconforme, que no se resigna a un destino de sirvienta, que no se somete, que no espera que le den permiso, que se anima a salir de su zona de comodidad y vive su vida a pleno? es una terrible maleducada.

Si analizamos los cuentos de hadas, tendríamos que evaluar si conviene ser la princesa sufrida, rescatada por un príncipe? o si más vale rescatarte a ti misma antes que te duermas en el palacio, siete enanos te esclavicen y un lobo te trague entera. ¿Todavía piensas que es mejor ser una princesita sometida, que ser una bruja poderosa? Mira que en los cuentos de hadas, la única que se ríe todo el tiempo es la bruja?


Fuente: "Todas brujas: Las ventajas de ser mala" de Ana Von Rebeur.

1 comentarios:

Anónimo dijo... at martes, enero 17, 2012 4:45:00 p. m.

Buenismo y muy cierto!! Besos Anna! Ariela

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