Tango Costa Sur


Contemplo
esta inmensidad
profundamente verde
de las olas,
tantas veces sentida.
Porque el mar se siente
como una nostalgia
enervante.
La masa gigantesca
de las aguas,
eternamente inquieta.



Una pequeña figura.
Frágil.
Absorta,
en el espigón;
hundida
en la lejanía.
en el fragor marino
circundante.
El gris con alaridos
extraños,
inexplicables.
El otro gris
del vuelo
azotante
de las gaviotas
sobre los techos oxidados
del hotel.

La soledad
en medio del vendaval.
Ese frío
viento marino,
que sacude los letreros
y desgaja los pocos árboles
en las calles
de tierra,

desoladas,
trae tu nombre
(Que no pronuncio
en voz alta

desde tanto tiempo.)
Como una angustiante
ausencia.
Como una necesidad
de tibieza,
haciéndose nudo
en el pecho.
Doliéndome.
Aquí en este Sur.
En los solitarios acantilados,
con cavernas profundas
que horadaron los siglos.
Doliéndome.
En el mar,
sacudiendo
viejas barcazas
con sordos golpes
de hierro;
arrojando largas ristras
de algas
abandonadas en las costas.
Con medusas
y peces perdidos,
plateados o azules,
temblorosos.
Moribundos.
Desde la Isla de los Pájaros
llegan multitudes oscuras
de cormoranes,
empujados por el viento.
¿O serán otras aves?
Nubes erráticas
de gaviotines.
Chorlos del Artico,
de vuelo rasante.
Las ballenas golpean
la superficie del agua
en sus juegos de seducción
y conquista.
Haciendo oir sus músicas
sobrenaturales.
Músicas
que viajan hasta nosotros
por el cielo opaco
del Chubut.


También son nuestros
los indiferentes días
que gastan los marineros,
en las mesas grasientas.
Mientras beben pausadamente
de sus espumosos jarros.
O beben de las bocas pintadas
de las muchachas.
A las que llaman Frida
o Lilian
o Greta
o tal vez Lola.
Sencillamente
Lola.
El amor barato
dura una hora
y suele ser melancólico.


Las chicas argentinas
los comprenden.
Como los comprenden todas
las chicas de los burdeles.
Es el Sur.


Así de cursi.
Para marineros solitarios,
un poco borrachos.
El Sur.
El abandono.
La angustia
de las horas irrecuperables.
Sin tus ojos calmos.
Sin tu aroma
tan conocido
y tan querido.
Sin tu voz.
Sin tu tiempo.
(Casi con ritmo de tango.
Así de cursi,
también.)
Pero entristece.





Marín Perez Guevarra.








P.D.: Poema que leí por primera vez por el año 1998 y sigo leyendo incansablemente hasta el día de hoy.
Escrito por alguien que en su corta presencia en mi vida marcó un poco más mi amor por el arte.

1 comentarios:

ezequiel dijo... at sábado, octubre 09, 2010 5:21:00 a. m.

Ta Muy lindo tu Blog Amor ...desp leo lo de los chacras...te amo mucho...

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