El primer café




Llovía. Miraste mi boca y la callaste con un beso. Te levantaste de la cama, saliste de la habitación. Nunca lo podría imaginar; trajiste un café tal como me gustaba, y no hablamos, no, solo nos miramos con misterio, luego giraste la frente y fuiste indiferente, pasaron segundos y miraste desde mi pelo hasta mi cuello investigando si había cambiado en esos segundos no observados. Me analizaste y supiste manejarme hasta llegar al punto en que me encantó. Y supe que ahora en adelante no podría dormir sin vos, ni pensar en algo que no seas vos… me cautivaste, hipnotizaste mi ser y lo cambiaste por alguien que no conocía; me cambiaste…
¿Vamos al cine? Dijiste.

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