Lo importante no es ocupar el lugar de alguien, sino crear uno que nadie más pueda ocupar. 




Amate a ti mismo lo suficiente, como para darte cuenta de que cuando alguien no te quiere, debes seguir adelante...

"Seduce my mind and you can have my body, Find my soul and I'm yours forever."



"Andábamos sin buscarnos, pero sabíamos que andábamos para encontrarnos"







"Existe una raza de hombres inadaptados,
de hombres que no pueden parar ni establecerse,
hombres que destrozan el corazón de quien se acerque a ellos
y que vagan por el mundo a la ventura;
Recorren la tierra, remontan los ríos, escalan las cimas mas altas.
Llevan en sí la maldición de la sangre gitana
y no saben lo que quiere decir descansar.
Si no se movieran de una misma senda llegarían lejos:
fuertes son, valientes y sinceros.
Pero acaban cansándose de todas las cosas
y solo adoran lo extraño, lo nuevo, siempre."



Truman Capote (en A Sangre Fría)

"Ya perdoné errores casi imperdonables.
Trate de sustituir personas insustituibles,
de olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso.
Ya me decepcioné con algunas personas,
mas también yo decepcioné a alguien.
Ya abracé para proteger.
Ya me reí cuando no podía.
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.
Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también los he roto y muchos.
Ya lloré escuchando música y viendo fotos.
Ya llamé sólo para escuchar una voz.
Ya me enamoré por una sonrisa.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y...
tuve miedo de perder a alguien especial
que termine perdiéndolo
¡Pero sobreviví!
¡Y todavía vivo!
No paso por la vida.
Y tú tampoco deberías sólo pasar...
¡VIVE!
Bueno es ir a la lucha con determinación,
abrazar la vida y vivir con pasión.
Perder con clase y vencer con osadía,
por que el mundo pertenece a quien se atreve
y la vida es mucho más para ser insignificante."

Después de una de tantas charlas sobre "un poco de todo" (historia principalmente), que suelo tener con mi cuñado y gran amigo Alik, me nació una duda... ¿De dónde viene exactamente el calendario qué usamos actualmente?

Y como bien saben los que me conocen, cuando una duda se instala en mi terca cabecita, no vuelvo a dormir hasta tener una respuesta.

Un calendario es una manera de medir el tiempo, una manera inventada, por supuesto, por los humanos. Así, actualmente, el tiempo se divide, por conveniencia, en días, semanas, meses y años. Casi cada cultura ha diseñado su propio calendario, pero casi todos los que han existido se basan en los movimientos de la Tierra y una de sus consecuencia más importantes en lo que a la medición del tiempo se refiere: las apariciones regulares del Sol y de la Luna.

Actualmente usamos el Calendario Gregoriano, ¿quieres conocer su historia? Así empieza...

Los historiadores piensan que para el año 4241 a.C., los egipcios usaban ya el calendario más exacto de la antigüedad. Tenían un año que estaba dividido en 12 meses cada uno de 30 días y tenían además 5 días adicionales.

Por otro lado, los romanos habían introducido, hacia el siglo VII a.C., un calendario en el que el año duraba 304 días divididos en 10 meses. En este calendario, el año comenzaba en el mes de Marzo. Como la duración del año era muy distinta al tiempo que en realidad tarda la Tierra en dar una vuelta alrededor del Sol, sucedía que las estaciones no se repetían en las mismas fechas de un año para otro. Por eso, también en el siglo VII a.C. se decidió añadir dos meses más, Enero y Febrero, al final de cada año. A partir de esta modificación, el año romano quedó compuesto por doce "meses lunares", los llamaban así porque la duración de un mes era el tiempo que transcurría entre una luna llena y la siguiente (este periodo es de aproximadamente 29 días y medio) tiempo que ellos calcularon de 30 días.

Así los doce meses del primer calendario romano eran: Martius, Aprilis, Maius, Iunius, Quintilis, Sextilis, September, October, November, December, Ianuarius y Februarius.

Después de este primer calendario, el imperio romano se guió por el calendario Juliano que entró en vigor el 1° de enero del año 45 a.C. Este calendario debe su nombre al emperador Julio César quién mandó a sus astrónomos diseñarlo para corregir todos los errores que se tenían con el antiguo calendario romano. El astrónomo que dirigió el proyecto fue Sosígenes de Alejandría. El calendario fue establecido en todo el Imperio Romano y realmente logró resolver los problemas que se tenían; sin embargo Julio César pudo disfrutarlo muy poco pues un año después de que se adoptara este nuevo calendario, él fue asesinado.

Para que el nuevo calendario realmente coincidiera con la entrada de las estaciones se ampliaron a 15 los meses del año 45 a.C. Esto fue necesario para corregir el retraso de tres meses que se había acumulado con el calendario anterior. El año 45 a.C. fue llamado el "año de la gran confusión" por lo largo que fue y porque nadie sabía exactamente en qué día vivía; sin embargo, gracias a este año tan largo se logró resolver el desorden que se tenía. A partir del año siguiente se instauraron años de 12 meses con el nuevo Calendario Juliano.

El Calendario Juliano se basaba en el año egipcio que tenía 365 días más 1/4. Cada cuatro años se intercalaba un día (éste es el origen de los años bisiestos) y el año se dividió en 12 meses de distinta duración, puesto que 365 no es divisible por 12. En honor de César se dio el nombre de Julius al mes Quintilis.

Después del asesinato de Julio César, su sucesor Augustus mandó perfeccionar aún más el nuevo calendario y fue entonces cuando se estableció que el primer mes del año sería enero y el segundo febrero. El Senado romano cambió el nombre del mes Sextilis por el de Augustus.

Los nombres de los meses que tenemos actualmente provienen del Calendario Juliano y su origen es el siguiente:

1. Enero (en latín "Ianuarius") El nombre procede de Jano, el dios romano de las puertas y los comienzos. En el antiguo calendario romano, Enero era el onceavo mes del año. En el siglo I a.C., con el Calendario Juliano, pasó a ser considerado como el primer mes. El 1 de enero, los romanos ofrecían sacrificios a Jano para que diera un buen comienzo al nuevo año. Su símbolo era una cabeza con dos caras, una que miraba al Este y otra que miraba al Oeste.

2. Febrero (en latín "Februarius") El nombre procede de la palabra latina "februa", que se refería a los festivales de la purificación que se celebraban en la antigua Roma durante este mes.

3. Marzo (en latín "Martius"): Para los antiguos romanos, esencialmente guerreros, este mes consagrado al dios de la guerra, Marte, era el primero del año, fue con el Calendario Juliano, cuando se estableció que Enero sería el primer mes del año, cuando Marzo pasó a ser el tercero.

4. Abril (en latín "Aprilis"): El nombre de este mes se deriva de la palabra latina "aperire" que significa "abrir". Los romanos eligieron el nombre de abril probablemente porque comenzaba la estación en que la naturaleza comenzaba de nuevo a "abrirse".

5. Mayo (en latín "Maius"): Era el tercer mes en el antiguo calendario romano y tradicionalmente se acepta que debe su nombre a Maia, la diosa romana de la primavera y los cultivos. Las celebraciones en honor de Flora, la diosa de las flores, alcanzaban su punto culminante en la antigua Roma el 1 de mayo. En Europa se levantaban mayos (palos de mayo) en las aldeas adornados con espinos en flor el 1 de mayo.

6. Junio (en latín "Iunius"): Hay distintas versiones sobre la etimología del mes de junio. Algunos historiadores piensan que el nombre de este mes proviene del nombre de la diosa romana Juno, la diosa del matrimonio. Otros autores proponen, en cambio, que el origen del nombre de este mes proviene de la palabra latina "iuniores" (jóvenes) en oposición a maiores (mayores) para el mes de mayo, quedando así los dos meses dedicados a la juventud y a la vejez respectivamente.

7. Julio (Quíntilis): Era el quinto mes del año en el calendario romano primitivo y por eso fue llamado Quintilis, o quinto mes, por los romanos. Fue el mes en el que nació Julio César, y en el 44 a.C., año de su asesinato, el mes recibió el nombre de julio en su honor.

8. Agosto (Sextilis): Dado que era el sexto mes del calendario romano, que comienza en marzo, fue originalmente llamado "Sextilis" (en latín, "sextus", que quiere decir "sexto"). Se le dio el nombre de agosto en honor al emperador romano César Octavio Augusto.

9. Septiembre (September): Era el séptimo mes del calendario romano y toma su nombre de la palabra latina "septem", que significa "siete".

10. Octubre (October): Octubre era el octavo mes del antiguo calendario romano (en latín "octo", que significa "ocho"),

11. Noviembre (November): Entre los romanos era el noveno mes del año (en latín, "novem").

12. Diciembre (December): Diciembre era el décimo mes (en latín, "decem", significa "diez") en el calendario romano.

Parece ser que Julio César deseaba que el año nuevo comenzara con el equinoccio de primavera, o con el solsticio de invierno, pero el Senado Romano, que tradicionalmente utilizaba el 1 de Enero como comienzo de su año oficial, se opuso a César e impuso esa fecha como la del comienzo del año. Esta es la razón por la que aún hoy en día nuestro año nuevo comienza en un punto arbitrario de la órbita de la Tierra.

Además, originalmente el mes de Febrero tenía 29 días los años normales y 30 los bisiestos. Pero al haber sido los meses del antiguo calendario Quíntilis y Séxtilis renombrados como Julio y Agosto, en honor de Julio César y César Augusto respectivamente, se decidió que el mes de Agosto tuviera 31 días en vez de los 30 que originalmente tenía Séxtilis. Para ello se le quitó un día a Febrero. Para el Senado era muy importante que César Augusto no se considerara inferior a Julio César por lo que "su mes", debía de tener la misma cantidad de días que "el mes de Julio César".

El sistema de numerar los años a partir del nacimiento de Jesucristo, de la indicación A. D. (Anno Domini, año del Señor), se debe a Dionisio el Exiguo en el siglo VI.

Concretamente fue en el año 525 de nuestra era, cuando el monje Dionisio el Exiguo introdujo el calendario cristiano, al afirmar que Jesús había nacido el Sábado 25 de Diciembre del año 753 a.u.c. El clero cristiano se apresuró a difundirlo entre la población y situaron el principio de la nueva era, el A.D. 1 (Anno Domini 1) comenzando el Sábado 1 de Enero del año 754 a.u.c. que era el comienzo del primer año tras el nacimiento de Jesús.

Sin embargo, Dionisio cometió varios errores. El primero de ellos fue no incluir el año cero que debería situarse entre el año 1 a.C. y el año 1 d.C. Realmente no es muy justo atribuir este error a Dionisio, pues el cero era un concepto matemático desconocido en aquella época en su entorno. Pero también cometió el error de olvidar los cuatro años en los que el Emperador Augusto gobernó bajo su propio nombre: Octavio. De este modo el error sería de 5 años en total.

Al durar el año juliano aproximadamente 11 m y 14 s más que el año trópico (tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta completa al Sol), acumula un error de un día cada 128 años. En 1477 el equinoccio de primavera se había adelantado al 11 de marzo. A la Iglesia preocupó este error que afectaba a la celebración de la Pascua de Resurrección y otras fiestas movibles que dependen de ella.

Para corregir el error, el papa Gregorio XIII, nombró una comisión de astrónomos y matemáticos para que revisaran el calendario juliano. Así las dos personas que terminaron de diseñar el calendario que usamos actualmente fueron: Luigi Lilio Ghiraldi (o Aloysius Lilius), médico de Verona, quien ideó el nuevo sistema y Cristóbal Clavius, astrónomo, matemático y físico de Nápoles, quien hizo todos los cálculos necesarios. En marzo de 1582 fue abolido el calendario juliano por decreto del Papa Gregorio XIII y se estableció el calendario gregoriano.

El calendario juliano había acumulado un error de diez días con respecto al año trópico por lo que estos días tuvieron que restarse de forma arbitraria; así en el año 1582, el día siguiente del jueves 4 de octubre fue el viernes 15 de octubre. Este ajuste logró que en el año 1583 el equinoccio de primavera sucediera el 21 de marzo.

En nuestro calendario actual, el Calendario Gregoriano los años bisiestos se calculan de distinta manera a como se calculaban en el Calendario Juliano.

Un año es bisiesto si las dos últimas cifras son divisibles entre 4, excepto cuando ambas son cero. Sin embargo cuando las cuatro cifras, es decir, el número completo del año, es divisible entre 400 entonces el año sí es bisiesto aunque sus dos últimas cifras sean ceros.

Así, por ejemplo, 1944 fue un año bisiesto pues no termina en ceros y sus dos últimas cifras son divisibles entre 4; 1900 no fue bisiesto pues acaba en dos ceros. Sin embargo, el año 2000 aún y cuando termina en dos ceros si fue bisiesto pues el número 2000 es divisible entre 400. En 400 años se producen, por lo tanto, 97 años bisiestos en lugar de 100, cómo se generaban en el Calendario Juliano.

El Calendario Gregoriano, que acumula un error de un día en 3226 años, fue adoptado por todos los países católicos y la mayoría de los protestantes, aunque algunos de éstos no lo adoptaron inmediatamente. Inglaterra, por ejemplo, no remplazó el Calendario Juliano por el Gregoriano sino hasta el año 1752, para hacerlo tuvo que hacer un ajuste: el día siguiente al miércoles 2 de Septiembre de 1752 según el calendario Juliano, fue el jueves 14 de Septiembre de ese mismo año 1752, según el Calendario Gregoriano. La confusión fue total y aún hoy en día hay fechas que los historiadores no pueden determinar con certeza. Como consecuencia del cambio de calendarios, resulta que aunque tanto Cervantes como Shakespeare murieron el martes 23 de Abril de 1616 en España e Inglaterra respectivamente, en el caso de Cervantes se aplicaba ya el Calendario Gregoriano, mientras que en el de Shakespeare la fecha corresponde al Calendario Juliano. Así pues, Shakespeare murió el martes 3 de Mayo de 1616 según el calendario Gregoriano, por lo que no murió el mismo día que Cervantes.

Rusia, probó entre 1923 y 1940 diversos calendarios y en 1940 adoptó oficialmente el Calendario gregoriano. Antes de la Revolución Bolchevique que dio lugar al nacimiento de la Unión Soviética, se utilizaba en Rusia el Calendario Juliano, por lo que dicha Revolución se llamó la Revolución de Octubre, ya que se inició el martes 24 y el miércoles 25 de Octubre de 1917 según el Calendario Juliano, pero estos días corresponden a los días martes 6 y miércoles 7 de Noviembre de 1917 en el Calendario Gregoriano y son, de hecho, las fechas en las que actualmente se conmemora la Revolución Rusa.

Hoy en día, la mayoría de los países utilizan el Calendario Gregoriano, a excepción de Israel, China e India, que usan el Calendario Gregoriano para la vida cotidiana y su calendario antiguo para las fechas religiosas.




Nos hicieron creer que el “gran amor” sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años.
No nos contaron que el amor no es accionado, no llega en el momento determinado.
Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Las personas crecen a través de la gente.
Si estamos en buena compañía es más agradable.


Nos hicieron creer en una fórmula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual... que era eso lo que funcionaba.
No nos contaron que eso tenía nombre “anulación”.

Que solo siendo individuos con personalidad propia, podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.


Nos hicieron creer que solo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.
No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.



Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto...
...cada uno lo va a tener que descubrir sólito.

Y ahí, cuando estés muy “enamorado de vos, vas a poder ser mas feliz y te vas a enamorar de alguien”.


Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor…
aunque la violencia, se practica a plena luz del día.






John Lennon



Hace unas semanas, una conocida escribió algo medio enigmático en Facebook, y mientras a eso le seguían 30 comentarios de "¿que paso?", yo me hice una idea de a que se refería y, como no tenemos mucha confianza, supuse que lo mejor era esperar a que ella lo quiera contar abiertamente en vez de estar metiéndome donde, tal vez, no me correspondía.

Ayer nos encontramos y, café por medio, me contó lo que estaba pasando. "-Ya lo se", le dije, "-me di cuenta por lo que escribiste". "-¿Tan evidente soy?", me pregunto entre risas. "-No, solo me acorde de algo que dijiste hace un tiempo y lo relacione".

Esa charla me hizo pensar en que esta "cualidad" de leer entre lineas y el "don" de la buena memoria, para llamarlo de alguna manera, es algo muy frecuente en mi. Desde chiquita se me daban fácil las adivinanzas y era bastante difícil de engañar; solía darme cuenta cuando alguien mentía u ocultaba algo, y en casa solían decirme en chiste que seria buena detective.
Nada mas que en esa época no me aguantaba y lo gritaba a los cuatro vientos, me ponía a discutir, y en ocasiones no tenia forma de demostrar mi verdad.

Claramente, con el tiempo eso fue cambiando, y aprendí que si alguien no me quiere confiar algo es porque no se siente cómodo con la idea de que yo lo sepa o simplemente no confía tanto en mi. Y que no tiene nada de malo que así sea. Después de todo, yo tampoco confío 100% en todas las personas que conozco.

Y si de mentiras se trata, el viejo dicho que dice que "la mentira tiene patas cortas" es mucho mas cierto de lo que a veces nos podemos imaginar, y tarde o temprano, toda mentira queda al descubierto; a veces por la torpeza del mentiroso que se confunde con sus propias historias y se termina pisando solo, o por el simple hecho de que con el tiempo las situaciones mismas de la vida dejan al descubierto el engaño.
Descubrí que en vez de discutir o hacerme mala sangre, es mas divertido escuchar hasta el final y esperar despreocupadamente que las cosas se den por si solas.
Y mientras espero, me río viendo como el mentiroso se esmera y se desgasta en mantener su mentira en pie.

Todos mentimos alguna vez, y saber descubrir las mentiras ajenas, aparte de tener la ventaja de estar un paso adelante y no salir perjudicados, también ayuda a entender que tarde o temprano, querramos, lo busquemos o no, todo sale a la luz y todos nos enteramos de todo. Y antes de mentir, estaría bueno asegurarnos de tener bastante pegamento universal, así tenemos con que agarrarnos la cara y no se nos cae de vergüenza cuando llegue el momento de la verdad.

Una humilde reflexión que quería compartir.

Busca el significado de la palabra "empatía".
Leelo detenidamente, imprimilo y ponelo donde siempre lo veas, porque es justo de lo que mas carencias.





La mayoría de las mujeres creen en el destino. Se quedan esperando viendo qué cosas les sucederán. Esperan tener suerte. Pero lo que sucede cuando esperas que te lleguen golpes de suerte es que los que llegan son golpes de mala suerte. Esperar que "algo" te suceda por arte de magia o suerte no es actitud de ganadora, sino de una pobre chica atrapada en un ensueño.

Ser buena no te lleva a ninguna parte, ni siquiera a ser santa. Ser buena nunca da poder ni un amor de la vida, y nadie quiere un amigo o una novia sin poder. La gente quiere acercarse a ganadores, no a buenos.

Y un bueno no es ganador, porque teme competir y ganar. La mayor parte de los mensajes culturales y religiosos de todas las épocas ridiculizan a las mujeres dejando bien en claro que son seres inferiores, casi un obstáculo en la civilización. Hasta hoy en día, el peor insulto que recibe un varoncito es "pareces una niña". Estamos tan acostumbrados a escucharlo, que a nadie le asombra. Pero a ninguna chica se le escapa el sutil detalle de escuchar que "ser mujer" es un insulto para los varones.

Paralelamente, desde chiquitas se espera de nosotras que acatemos lo de "sé una dama" y "compórtate como una señorita". Es decir, que una mujer no puede tener conductas de varones. Por eso debe olvidar la autonomía, la competitividad, la capacidad de adquirir cosas y la fuerza masculinas. En cambio, debe ser pasiva, callada, recatada y sin iniciativa. ¿Por qué? Porque el estado ideal de una mujeres es vivir muerta de vergüenza de ser mujer, por saberse defectuosa, y sin valor como humano.

La vergüenza es un sentimiento que nace de la sensación de carencia, de limitación, de no llegar a la altura de los requerimientos. Si la mujer es un ser avergonzado de serlo, va a hacer lo imposible para sentirse aceptada a pese a lo defectuosa que es, y por supuesto, va a ser un de esas buenas abnegadas incapaces de decir que no, con tal de ganarse aprecio de alguien en la sociedad.

Desde niñas a las mujeres nos vienen entrenando para la pusilanimidad y para que le temamos a la independencia, a través de los nada inocentes cuentos para niños replicados en películas de Walt Disney. En todos ellos, las heroínas son siempre terribles tontas que se meten en la cama con un lobo feroz, confundiéndolo con su inocente abuelita, como hace Caperucita Roja. O son castigadas con un sueño eterno por desobedecer, como la Bella Durmiente. O se someten al maltrato de sus hermanastras hasta que un príncipe fetichista de los pies pequeños la rescata, como le sucede a Cenicienta.

O se escapa de la madrastra buscando protección siendo la criada no de un sólo enano que la explota? ¡sino de siete!, como Blancanieves, que además es tan tonta que le abre la puerta a cualquiera, come la manzana que le da una bruja, se duerme y es "despertada" por el primero que pasa y le da un beso. ¿Que aprendimos de todo eso? Que la trasgresión femenina se castiga duramente. Que si eres buena, te sometes y te duermes, puedes tener la suerte de ser rescatada por el primero que pase.

Que si llevas una vida de sacrificios? eso te hace una chica buena, te convierte en "princesa" y te hace famosa entre todos los niños del planeta. Es decir que la que no hace eso, la que es disconforme, que no se resigna a un destino de sirvienta, que no se somete, que no espera que le den permiso, que se anima a salir de su zona de comodidad y vive su vida a pleno? es una terrible maleducada.

Si analizamos los cuentos de hadas, tendríamos que evaluar si conviene ser la princesa sufrida, rescatada por un príncipe? o si más vale rescatarte a ti misma antes que te duermas en el palacio, siete enanos te esclavicen y un lobo te trague entera. ¿Todavía piensas que es mejor ser una princesita sometida, que ser una bruja poderosa? Mira que en los cuentos de hadas, la única que se ríe todo el tiempo es la bruja?


Fuente: "Todas brujas: Las ventajas de ser mala" de Ana Von Rebeur.

"Cambiaste. Cambiaste mucho.", me dijo un día, y esa pequeña frase de tres palabras me quedo resonando en la mente, como haciéndome sentir culpable por ser, inevitablemente, como soy.
Acaso no todos cambiamos a lo largo de la vida?
Cambiamos porque sufrimos, cambiamos porque somos felices, cambiamos porque cometemos errores, cambiamos con cada piedra, experiencia o persona que se cruza en nuestro camino.
Cambiamos porque cada experiencia nueva deja algo en nosotros y ya no somos los mismos de antes.
Cambiamos gracias a las personas que entran en nuestra vida, las buenas y las malas. Las buenas, que nos cuidan y nos regalan sonrisas mientras sean parte de ella; y las malas, los que nos hacen ilusionar con sonrisas falsas y promesas vanas, y al final solo se van. Así y todo, ellos también nos enseñan algo al pasar.
Cambiamos. Pero cambiar es crecer, madurar, evolucionar y seguir adelante. Si no cambiamos, es porque estamos estancados regalando nuestros días a la nada.
Al fin y al cabo, quien no cambia es porque no esta viviendo.




En la India se enseñan cuatro leyes espirituales...


La primera ley dice: "La persona que llega es la persona correcta"
Nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.


La segunda ley dice: "lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido".

Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe él: "si hubiera hecho tal cosa...hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.


La tercera dice: "En cualquier momento que comience es el momento correcto".

Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará, LO QUE ES PARA UNO ES PARA UNO Y NADIE MAS VA A DISPONER DE LO QUE ES PARA TI.


Y la cuarta y última: "Cuando algo termina, termina".
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.



Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llegue a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado.





...Despertarse es la única experiencia que vale la pena. Abrir bien los ojos para ver que la infelicidad no viene de la realidad, sino de los deseos y de las ideas equivocadas. Para ser feliz no has de hacer nada, ni conseguir nada, sino deshacerte de falsas ideas, ilusiones y fantasías que no te dejan ver la realidad. Eso sólo se consigue manteniéndote despierto y llamando a las cosas por su nombre.

Tú ya eres felicidad, eres la felicidad y el amor, pero no lo ves porque estás dormido. Te escondes detrás de las fantasías, de las ilusiones y también de las miserias de las que te avergüenzas. Nos han programado para ser felices o infelices (según aprieten el botón de la alabanza o de la crítica), y esto es lo que te tiene confundido. Has de darte cuenta de esto, salir de la programación y llamar a cada cosa por su nombre.


Fuente: Autoliberación Interior, de Anthony de Mello

Amar y estar enamorado no es lo mismo. Una cosa necesita de la otra.
Si dejas de estar enamorado dejas de seducir, si dejas de seducir desaparece el romance. Si el romance desaparece deja la puerta abierta a la rutina... Y cuando la rutina se apodera de ese espacio, de a poco y muy sigilosamente, destruye todo lo demás.


Aprender a escuchar y aceptar los enojos y dolores ajenos, en vez de pelear para lavarse las manos.
Si el dolor o enojo existe, queriendo o no, algo hiciste.
Escuchar. Hacerse cargo.
Cura en vez de pelear.



Un día, mi hermana lloraba en su habitación.
Con mucha nostalgia, observe que mi padre se le acerco y le preguntó el motivo de su tristeza. Los escuché hablando por horas, pero hubo una frase tan especial que dijo mi padre esa tarde, que hasta el día de hoy, muchos años más tarde, la recuerdo cada mañana y me llena de fuerza.

Mi padre acariciandole el rostro, le dijo: "Hija mía, enamorate de un GRAN HOMBRE y no volveras a llorar".

Me pregunte muchas veces cuál era la fórmula exacta para llegar a ser ese gran hombre.

Conforme pasaron los años descubrimos que si tan solo todos los hombres lucharamos por ser grandes de espíritu, grandes de alma y grandes de corazón el mundo sería completamente distinto.

Mi padre le decia "No busques a un hombre que solo hable de sí mismo, sin preocuparse por tí, ni a aquel que se pase las horas alagando sus propios logros. No te aferres a un hombre que te critique y te diga lo mal que te ves, o lo mucho que deberías cambiar. ¿Para que quieres a un hombre que te abandonará si no cambias, por un cabello más claro, por unos ojos de otro color o por un cuerpo más esbelto? Si no supo admirar la verdadera belleza que hay en tí.

Muchas veces me dejé llevar por la superficialidad de las cosas, haciendo a un lado a quienes realmente me entregaban su sinceridad e integridad.
Me costo trabajo comprender que gran hombre no es el que llega más alto, ni el que tiene más dinero, casa, carro, ni el que vive rodeado de mujeres, ni mucho menos el más guapo.
Un verdadero y gran hombre es aquel ser humano lleno de transparencia, que no oculta sus verdaderos sentimientos ni se refugia en vicios y cortinas de humo. Es el que abre su corazón sin rechazar la realidad, es quien admira a una mujer por sus cimientos morales y grandeza interior. Un gran hombre, es el que el camina de frente, sin bajar la mirada, es aquel que no miente y sabe llorar su dolor sin sentir verguenza de sus lagrimas.

Hoy mi hermana esta felizmente casada, y ese gran hombre con quien se caso no es ni el mas popular, ni el mas perseguido por las mujeres, ni el más solicitado, ni mucho menos el mas adinerado.
Ese gran hombre es quien SIMPLEMENTE NUNCA LA HIZO LLORAR.
Es quien la hace sonreir por lo mucho que han logrado juntos, por todos sus recuerdos, por cada alegría que comparten y por esos hijos que llenan sus vidas.
Ese gran hombre, la ama tanto que no se cansa de besar sus manos, y mucho menos sus labios. LA QUIERE POR QUIEN ELLA ES...y POR LO QUE SON CUANDO ESTAN JUNTOS.

Aprendamos a ser uno de esos GRANDES HOMBRE, para que vivamos el paso de los años de la mano de una GRAN MUJER y nada ni nadie nos pueda vencer.




•Dedicado a mis amigos hombres, para que hagan crecer a ese GRAN HOMBRE que llevan dentro.
Y a mis amigas mujeres, para que sepan elegir a ese GRAN HOMBRE que la vida tiene destinado para ellas.•